
Desarrollar personas, ayudar a equipos a obtener buenos resultados, sólo se consigue desde unÂ
liderazgo sólido. Hemos pasado media vida creyendo esta afirmación:Â
Un buen lÃder es el que consigue que las personas confÃen en él.
Todos conocemos y hemos leÃdo sobre buenos lÃderes, personas inspiradoras, que tenÃan una visión, señalaban el camino, y conducÃan a las personas por él. Grandes gurús, aspirantes a ello, lÃderes arrolladores, nadie se ha librado de esta forma de hacer.
Hace poco oà esta descriptiva forma de entender los cambios que en el liderazgo moderno se están dando:
“Antiguamente, los pastores se ponÃan al frente del rebaño, conducÃan a los animales por las sinuosas veredas de la vida y para ello contaban con la ayuda de aguerridos perros que ayudaban a mantener el orden. Hoy, los pastores se sitúan al final del rebaño, permitiendo a las ovejas que descubran nuevos y frescos pastos. AsÃ, el rebaño sigue a los que mejor olfato y más éxito tienen. Y lo hacen de una forma no impuesta, sino por la ley más antigua del mundo la de la selección natural. La labor del pastor es mucho más sencilla entonces, ya que tan sólo ha de agrupar a sus ovejas de vez en cuando mientras observa como despuntan nuevos lÃderes, antes ocultos en sus rebaños”.
Esta fábula nos lleva a algunas conclusiones.
El lÃder natural no siempre es el jefe. De hecho, casi nunca deberÃa de serlo. El liderazgo natural se gana con el respeto a los demás, estando al servicio de ellos para permitirles crecer como personas y como profesionales. De ahÃ, que mi definición sobre el lÃder excelente sea ésta que cito en el
blog:
“Un lÃder excelente es el que consigue que las personas confÃen en sà mismas”.
Hace algunos meses seguà un intensivo programa para certificarme como Coach Ejecutivo por laÂ
International Coach Federation (ICF). Esto me ha permitido conocer y trabajar con esta extraordinaria herramienta que asiste a equipos y personas para alcanzar sus metas.Â
Es increÃble lo que las personas podemos conseguir gestionando nuestros miedos, permitiéndonos fallar, dándonos permiso para intentarlo, eliminando viejas y limitantes creencias… Cada vez que se consigue un logro, cada vez que se vence un miedo, se gana una batalla. Aquà es donde juega un papel fundamental el nuevo lÃder, el lÃder desarrollador, el nuevo entrenador de personas que permita a su equipo ganar disfrutando de ello. Esto es lo que necesitamos en estos momentos, la suma de muchos talentos que nos permitan aglutinar conocimiento y aunar voluntades y energÃas.